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Una Rinoplastia es un procedimiento quirúrgico seguro y con un alto indice de satisfacción si está realizado por un Cirujano Plástico cualificado. No obstante, siempre existe la posibilidad de resultados no deseados o complicaciones que, aunque raras y leves, pueden aparecer. De suma importancia es comunicar cualquier medicación que el paciente tome o haya tomado recientemente así como cualquier condición médica por banal que pueda resultar. Los cuidados postoperatorios son igualmente importantes ya que en ocasiones, por banales que parezcan, su incumplimiento puede conducir a pequeñas irregularidades, desviaciones u otras anomalías fácilmente evitables.


Puede existir infección o sangrado mayor del habitual, puede existir una reacción anómala a la anestesia (1 de cada 6.000 a 12.000 casos) o pueden aparecer pequeñas venitas es la piel de la nariz que generalmente son transitorias. Gran parte de estos riesgos se pueden evitar siguiendo cuidadosamente los consejos que le demos antes y después de la operación. Debido a que la estructura básica de la nariz es rígida (hueso) o semirígida (cartílagos) podrían quedar pequeñas esquirlas óseas o cartilaginosas desprendidas que causasen pequeños defectos de contorno una vez que la nariz se ha desinflamado. En función del defecto acaecido será necesario o no algún pequeño retoque. Una inflamación exagerada, particularmente en pacientes con piel gruesa, podría modificar el resultado final debido a que la desinflamación incompleta alterará los volúmenes finales al aumentar considerablemente la cicatriz interna.

Cualquier injerto de cartílago empleado durante las rinoplastias puede curar de forma anómala y ser distorsionado durante la curación, o sufrir curvaturas por efecto de su “memoria” biológica. Cuando el injerto es de superficie podría llegar a ser “visible”. Cuando los injertos son ocultos podrían distorsionar o desviar la orientación.

Como norma general las heridas estarán por dentro de la nariz y no serán visibles en ningún momento. Solo si es necesario estrechar los orificios nasales o si se precisa emplear la técnica “abierta” quedarán cicatrices imperceptibles en la base de la nariz. No obstante cualquiera de estas cicatrices podría cursar con una maduración anómala que necesitase tratamientos adicionales.

La aparición de perforaciones en el septum (tabique nasal) puede ocurrir cuando se opera este para corregir  problemas respiratorios o cuando se necesita cartílago para injertar  y se emplea  el tabique como zona donante. Las perforaciones septales deben ser corregidas si producen alteraciones respiratorias significativas.


Aunque no se debe enumerar como complicación debe saber que aproximadamente uno de cada diez casos necesita un pequeño retoque posterior debido a pequeñas asimetrías o irregularidades. Esta situación es impredecible en prácticamente todos los casos.

La comunicación con el paciente, previa a la operación, es de suma importancia para aclarar el objetivo estético que se busca de forma que el resultado final sea el perseguido y la satisfacción del paciente total. Es importante hacer notar que hay resultados que no se pueden obtener, son poco realistas o son perjudiciales para la funcionalidad de la nariz por lo que deberán ser discutidos a fondo con el paciente antes de operar.



Última actualización: Martes, 12 Enero, 2010